lunes, 13 de septiembre de 2010

Los Bien amados










Sinopsis:

Dos historias sobre la imposibilidad de amar en un mundo moderno lleno de desencanto. En Tajimara, el reencuentro entre Cecilia y Roberto se ve ensombrecido por el recuerdo de un pasado más inocente y por la presencia de Guillermo, un antiguo amor de Cecilia. La importancia de esta relación pasa a un segundo plano cuando Roberto devela la callada pasión que existe entre su amigo Carlos y Julia, la hermana de éste. Un alma pura retoma el tema del amor prohibido entre dos hermanos, Claudia y Juan Luis, quienes han puesto tierra de por medio a su pasión, tratando de evitar un trágico destino.


Comentario:


Hacia 1964, el cine mexicano atravesaba por una de sus peores crisis. La producción disminuía constantemente y los ingresos de taquilla no lograban recuperar las cada vez más exiguas inversiones que se llevaban a cabo en materia cinematográfica.


Eran varias las razones por las que el cine mexicano se había alejado de sus épocas gloriosas, pero una de ellas prevalecía en el terreno creativo: la cerrazón de la sección de directores del poderoso Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica. Esta política, establecida a mediados de los cuarentas con el objetivo de proteger las fuentes de trabajo de los directores mexicanos, había comprobado ser contraproducente y dañina para la industria. El resultado fue que, de 1945 a 1960, únicamente 15 directores pudieron hacer su debut en el cine mexicano.

Ante el negro panorama al que se enfrentaba la industria, la sección de Técnicos y Manuales del sindicato, a través de su secretario general, Jorge Durán Chávez, desarrolló un proyecto destinado a reactivar la producción fílmica y garantizar la sobrevivencia del gremio más numeroso de los varios que integraban a esta organización.

En agosto de 1964, Técnicos y Manuales convocó al Primer Concurso de Cine Experimental de largometraje. En palabras del crítico e historiador Jorge Ayala Blanco, quien participó como miembro del jurado en aquel concurso, la convocatoria quedó abierta a:
Todos los aspirantes a camarógrafos, argumentistas, actores, músicos y directores que rehusaban entrar en la industria cinematográfica o que habían sido rechazados por ella; (los participantes) se constituyeron en equipos y buscaron financiamientos en sus ahorros, amigos y particulares o en productores independientes.
Ayala Blanco, J. (1993). La aventura del cine mexicano. México: Editorial Posada, p. 327.
El certamen atrajo la atención de un grupo heterogéneo de concursantes. Junto a escritores y directores de radio y televisión, técnicos profesionales de la industria fílmica y uno que otro aficionado, un número importante de jóvenes con formación universitaria, dedicados hasta entonces a la literatura, el teatro experimental, la crítica de cine y otras disciplinas artísticas, se apropió del cine como medio expresivo, a la manera de los cineastas de la nueva ola francesa.

Aunque no exentas de pretensiones y poseedoras de un toque cosmopolita poca veces visto en el cine mexicano, las cintas realizadas por estos jóvenes intelectuales fueron las triunfadoras indiscutibles del concurso: tres de los cuatro premios principales recayeron en películas filmadas por cineastas cuya nula experiencia fílmica fue suplida, con creces, por fuertes dosis de creatividad y enormes deseos de experimentar.

Tajimara y Un alma pura pertenecen a este grupo de filmes mexicanos que guardan más conexión con el cine de Fellini, Antonioni, Godard y Resnais, que con el cine mexicano hecho hasta ese momento. Sus realizadores, Juan José Gurrola y Juan Ibáñez, eran gente de teatro y sólo el primero había filmado antes un corto y algunos mediometrajes documentales.

Basada en un cuento de Juan García Ponce, Tajimara resultó la más interesante y mejor lograda de las dos cintas, gracias a la habilidad con la que su director logró manejar los diferentes tiempos que se traslapan en la historia y al uso imaginativo de la cámara, la narración, el sonido y la música para evocar la fuerza nostálgica del tiempo.

Tajimara y Un alma pura formaron parte, junto con otras tres historias, de un largometraje de 200 minutos titulado Amor, amor, amor que obtuvo el tercer sitio del certamen. Para su estreno comercial, el productor Barbachano Ponce reagrupó las historias en dos filmes y tituló Los bienamados al que contendría definitivamente a Tajimara y Un alma pura.

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